Acto de memoria por quien fuera juez de Pozo Almonte ya fallecido Nelson Muñoz. Destaca por descubrimiento de fosa clandestina de Pisagua

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Anyelina Rojas Valdés.- Un sentido homenaje a quien fuera el ya fallecido exjuez de Pozo Almonte, Nelson Muñoz Morales y gracias a quien fue posible descubrir la fosa clandestina de Pisagua, se realizará este viernes 2 de junio. La Convocatoria la realizan la Seremi de Justicia de Tarapacá, Universidad Arturo Prat y la Asociación de Mgistrados y Magistradas de Chile.

La actividad se realizará a partir de las 15.00 horas, en dependencias de, Salón Oscar Hahn de la UNAP y contará con la participación especial de Lorena Muñoz Mizón, periodista e hija del magistrado, que pasó a la historia por su rol de defensa de los derechos humanos, aún en condiciones de adversidad.

No hay que olvidar que su ímpetu por descubrir la verdad de Pisagua, provocó que el Poder Judicial de aquella época, lo destituyera. Esto implico que Nelson Muñoz más tarde, dejara Iquique. Sus últimos años lo vivió en el pueblo de Labranza, en Temuco, junto a su segunda esposa e hija menor.

LOS ORGANIZADORES

Quienes convocan a esta jornada de memoria, destacan que en los albores de la democracia, el entonces juez juez de Pozo Almonte, de mutuo propio y teniendo antecedentes que le llegaron al Tribunal, recibió una denuncia de entierros clandestinos de políticos de la Unidad Popular.

El magistrado tenía a su cargo un grupo reducido de colaboradores con el que buscaba los restos de los ejecutados en Pisagua, porque también fue parte de algunas de esas expediciones de búsquedas realizadas en Pisagua.

Es  el 2 de junio de 1990, ya recién recuperada la democracia, cuando esta búsqueda da resultados con el atroz hallazgo de la fosa clandestina que, em emergiendo desde las entrañas de la tierra una verdad que la dictadura sistemáticamente desmintió.

Allí, en el suelo salobre y calichero, emergieron uno a uno los cuerpos de militantes de izquierda y de comerciantes no políticos. Estaban en sacos de arpillera, con los ojos vendados, amarrados con alambres y sus cuerpos aún mostraban los impactos de balas en sus pechos. Fueron 20 cuerpos los que aparecieron y a lo menos otros 3, con restos incompletos, que fueron depositados en una bolsa, para ser sometida a peritajes especializados.

Aquel 2 de junio de 1990 fue un día tenso. Se temía que los cuerpos fueran sustraídos, como una forma de ocultar el delito, oculto durante tantos años. Pese a ello, los restos llegaron al Servicio Médico legal, esa misma noche, gracias a la acción de Nelson Muñoz y sus colaboradores. Entre ellos, la figura del arqueólogo Olaff Olmos, -también fallecido- que con sigilo y sumo respeto dirigió las excavaciones y, con su propia mano, logró que los cuerpos emergieran de la tierra.

Producto del hallazgo de la fosa clandestina, se designa como ministro en visita, al integrante de la Corte de Apelaciones de Iquique Hernán Sánchez Marré, en un intento de apartar al juez Muñoz.

El nuevo ministro en visita debió declararse incompetente, porque había militares involucrados, por lo tanto la causa era competencia de los tribunales castrenses.  De esta forma, nuevamente se amagaron los deseos de verdad y justicia.

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